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Mostrando entradas de agosto, 2013

La Oficina I Punto de Encuentro de Poetas

Quince céntimos el minuto por Guillermo de Jorge

La primera vez que empecé a leer los versos de Toño Jerez, tuve la irremediable necesidad de dejar de leerlos y echarme a la calle a gritar, a levantar muros y destruir ciudades enteras.
La primera vez que leí los versos de Toño Jerez, unas irremediables ganas de combatir me invadieron el cuerpo. De salir a la calle y dejarme la piel a quemarropa. De salir a las calles y dejarme la garganta recitando uno de sus versos. De ser ese poeta de guardia que proclamaban sus poemas. De ser ese hombre que, por una razón u otra, la noche, el mundo o la ciudad entera, ardiendo, esperaba impaciente. Pero al final me di cuenta que ese poeta de guardia era, irremediablemente, él. Me vinieron a la memoria unos versos de Charles Bukowski: “Por todas las avenidas la gente siente dolor, siente dolor cuando duermen, cuando despiertan; incluso los edificios sienten dolor, los puentes, las flores siente dolor y no hay nada que vaya a liberarnos”. Quizás, por ello, Toño Jerez dixit: “Todas las noches, en to…

Poema 34

Ustedes quizás no lo entiendan,
quizás no tengan la necesidad de observar la lluvia, quizás y sólo quizás, la lluvia les importe un bledo.
Para mi, sin embargo, en esta reentrée en la que me encuentro, la lluvia es básica, básica y definitiva, como la absurda nostalgia que sentimos los perdedores cuando perdemos algo que siempre nos fue ajeno.
Si ustedes estuvieran doctorados en lloviznas de octubre, en plúmbeas tormentas de noviembre, en aguaceros de abril y mayo, sabrían que la lluvia de agosto es diferente, radicalmente distinta a cualquier otra. Ella es así, como la lluvia de agosto, rara y única, extrañamente cercana, cercana y cálida, cálida y distante, como la lluvia de agosto.
Su abrazo no permanece pero garantiza una extraña caricia, que aunque breve, suele dejar en su mordedura un recuerdo en el que cobijarse cuando llega el invierno.
Luego cuando concluye se podría dudar de la humedad del aire, de la piel mojada, de los vehículos goteando sobre el verano, del sabor a óxido dulce del hierro. Se podrí…